Colombia Enfrenta Desafíos en la Formalización del Empleo
El mercado laboral colombiano ha alcanzado cifras récord de desempleo, pero enfrenta serias dificultades para lograr la formalización del trabajo. Más de la mitad de los ocupados en el país permanece fuera de los sistemas de seguridad social contributivos, tales como pensión y salud. Según el último informe del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), la tasa de informalidad se situó en el 55,4% en 2025, manteniéndose prácticamente en el mismo nivel que en años anteriores, lo que indica que, aunque se están creando nuevos empleos, los derechos laborales quedan desatendidos. Mariana Quinche, economista de BBVA Research, destaca que la informalidad promedió el 55,7% hasta septiembre el año pasado.
El Rompecabezas de la Informalidad
José Ignacio López, presidente de ANIF, califica la informalidad en Colombia como un «rompecabezas» complejo. A pesar de que el empleo ha registrado un crecimiento anual del 3,4%, la formalización sigue siendo un desafío. López menciona que los trabajadores promedio cotizan solamente nueve meses al año antes de regresar a la informalidad. Este fenómeno es especialmente marcado en las microempresas, donde la informalidad alcanza el 85%, en comparación con el 2% al 3% en grandes empresas.
Incentivos Desiguales
La problemática no solo se relaciona con la escala de las empresas, sino también con los incentivos económicos. Según Cristina Fernández, investigadora de la Universidad del Rosario, para las grandes empresas la formalización es favorable debido a las deducciones fiscales, mientras que para las pequeñas y medianas empresas (pymes), la situación es diferente. Las microempresas, al estar exentas de impuestos, enfrentan costos más altos al contratar legalmente, lo que les obliga a optar por la informalidad. Tras el aumento del 23% en el salario mínimo, Quinche prevé que muchas empresas optarán por arreglos informales en lugar de despidos masivos.
Comparativa Regional
Colombia presenta un retraso significativo en comparación con otros países de la región. Mientras que Uruguay tiene tasas de informalidad cercanas al 22%, Chile aproximadamente un 27% y Brasil un 39%, Colombia continúa teniendo dificultades para romper la barrera del 55%. Uno de los factores que contribuye a esta situación es la alta proporción de empleo por cuenta propia, que representa el 47% del total de ocupados, casi el doble del promedio en América Latina. Esto supera a países como Brasil (31%), Argentina (26%) y Chile (25%).
Desafíos en la Formalización de Trabajadores Independientes
Los trabajadores por cuenta propia enfrentan obstáculos para formalizarse, ya que la ley exige aportar a la seguridad social sobre al menos un salario mínimo, lo que puede ser desproporcionado si los ingresos son irregulares. Como resultado, la informalidad en este sector puede alcanzar el 86%, según Fernández.
Impacto en el Campo y en Diferentes Sectores
La fracture en la formalidad también es geográfica y sectorial. En el campo, la informalidad se sitúa en el 83%, mientras que en actividades como la agricultura y la ganadería puede llegar hasta el 88%. En contraste, las ciudades muestran disparidades: Bogotá presenta cerca del 33% de informalidad, mientras que Sincelejo roza el 69%. La formalidad está concentrada en sectores como la administración pública y la educación, en contraposición a actividades de baja productividad que alimentan el ámbito informal.
Cambio Necesario en la Regulación Laboral
Adriana Guillén, presidenta de Asocajas, sugiere que Colombia intenta regular un mercado laboral contemporáneo utilizando leyes obsoletas. Menos del 39% de los ocupados tiene un contrato tradicional, lo que afecta especialmente a los jóvenes, quienes presentan un índice de informalidad del 56,3%. Guillén propone enfocar la regulación en el «ingreso productivo» en lugar del «contrato laboral» para adaptarse a las nuevas realidades del mercado.
Perspectivas de Solución
La conclusión es clara: Colombia necesita rediseñar su enfoque hacia la formalización del empleo. Se sugiere desvincular la protección social del empleo asalariado y financiarla a través de impuestos, para que la carga no recaiga sobre los trabajadores más vulnerables. Andrea Otero, investigadora del Banco de la República, destaca la importancia de soluciones adaptadas a cada región y sector, así como de fomentar el bilingüismo y mejorar la formación laboral en áreas donde hay vacantes.
En definitiva, para que la formalidad sea atractiva para todos los actores del mercado laboral, es crucial implementar cambios fiscales, legales y productivos. Si no se aborda esta problemática, aunque se continúen reportando buenos datos de empleo, persistirá la dificultad para mejorar la calidad del mismo.
