Reza Pahlevi, el hijo del derrocado shah de Irán, ha solicitado un mayor apoyo internacional para derrocar al régimen actual de los ayatolás. Durante una reciente conferencia de prensa en Washington, Pahlevi, quien ha estado en el exilio en Estados Unidos durante más de 40 años, afirmó que «el pueblo iraní está tomando medidas decisivas». Hizo un llamado a la comunidad internacional para que se una a ellos en su lucha por la libertad.
El príncipe también instó a realizar ataques quirúrgicos dirigidos específicamente a la Guardia Revolucionaria de Irán, el ejército encargado de proteger al régimen del líder supremo, el ayatolá Alí Jameneí. Según Pahlevi, no es necesaria una intervención militar a gran escala, tal como se había especulado, ya que «la ayuda para los manifestantes no requiere poner tropas extranjeras sobre el terreno». Subrayó la importancia de proteger al pueblo iraní atacando la infraestructura de mando y control de la Guardia Revolucionaria Islámica.
Las protestas en Irán se han intensificado en las últimas semanas, donde miles de ciudadanos se han manifestado en contra del régimen, motivados por una crisis económica aguda, el aumento de precios y acusaciones de corrupción. Pahlevi afirmó: «La República Islámica caerá, no es cuestión de si, sino de cuándo». A pesar de la represión violenta por parte del Gobierno, que ha dejado miles de muertos, el régimen continúa calificando las manifestaciones como «disturbios» promovidos por enemigos del país.
El último shah de Irán, Mohamed Reza Pahlevi, fue derrocado en febrero de 1979 tras una serie de revueltas sociales. En la actualidad, su hijo, Reza Pahlevi, quien cuenta con el apoyo de naciones como Israel y Estados Unidos, ha declarado: «Regresaré a Irán».
La figura de la oposición
Reza Pahlevi se ha convertido en la figura más visible de una oposición que ha sido silenciada o encarcelada por el régimen. Aunque carece de un gran respaldo dentro de Irán, ha manifestado que cuenta con el apoyo de algunos miembros del ejército y las fuerzas de seguridad.
La crisis económica ha sido el detonante de este movimiento social. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha enfatizado la importancia de un cambio de régimen en Irán, aunque tras recibir consejos de sus asesores, ha decidido no intervenir militarmente en el país, asegurando que ha recibido garantías de Teherán de que «las matanzas han terminado».
Pahlevi afirmó: «El mundo encontrará una nación que abraza a Estados Unidos como un verdadero amigo”. En este contexto, habló sobre un programa de estabilización para los primeros 100 días tras un cambio de régimen, que, según él, cuenta con el respaldo de líderes empresariales y ofrece una hoja de ruta para la recuperación nacional.
A pesar de su intento de posicionarse como una figura unificadora dentro de la oposición iraní, enfrenta críticas desde el interior de la República Islámica, donde la mayoría de la población, con una media de edad por debajo de los 40 años, no tiene recuerdos del reinado de su padre. Pahlevi también defendió el establecimiento de una monarquía constitucional, proponiendo un proceso constitucional supervisado internacionalmente que permita a los iraníes decidir su propio destino en elecciones libres y justas. “Es el pueblo iraní quien debe decidir”, concluyó.
