La política en América Latina comienza el 2026 con un clima de tensión que parece relajarse, al menos momentáneamente. Las conversaciones entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y sus homólogos de Colombia y México, Gustavo Petro y Claudia Sheinbaum, han contribuido a disminuir la presión generada por las amenazas de Trump de llevar a cabo operaciones en estos dos países, similares a las realizadas en Venezuela, en el marco de la lucha contra el narcotráfico.
La lucha contra el narcotráfico como prioridad de Trump
El narcotráfico se ha convertido en una de las principales preocupaciones de la administración de Trump. En México, el gobierno enfrenta el desafío de alinear sus esfuerzos en materia de seguridad con las exigencias provenientes de la Casa Blanca. La situación adquiere un matiz especial con la proximidad de la Copa del Mundo de fútbol, lo que eleva la atención sobre los movimientos en el país mexicano.
Uno de los principales focos de preocupación es el tráfico de fentanilo, un opioide que ha alimentado la crisis de sobredosis en Estados Unidos durante la última década. La presidenta Sheinbaum y su equipo, liderado por el secretario de seguridad, Omar García Harfuch, aseguran que están intensificando su combate al narcotráfico, aunque reconocen que las exigencias van más allá de lo tangible.
Desafiando estigmas y construyendo narrativas
Trump sostiene que los cárteles del narcotráfico dominan México, una narrativa que el gobierno mexicano busca desarticular. Entre las acciones destacadas se incluye la detención de criminales de renombre, como Rafael Caro Quintero, que busca mostrar avances en la lucha contra el crimen organizado. Sin embargo, la presión desde el norte aumenta, impulsando a México a capturar a objetivos de alto perfil que, además de satisfacer a Estados Unidos, contribuyan a reducir los índices delictivos internos.
Los objetivos prioritarios del gobierno mexicano
Entre los criminales más buscados se encuentran Nemesio Oseguera, alias «Mencho», líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Oseguera se encuentra en la Sierra Madre Occidental, donde las autoridades han enfrentado obstáculos significativos para su captura, en parte debido a sus sofisticadas medidas de seguridad.
Otros nombres en la lista de objetivos incluyen a César Alejandro Sepúlveda, alias «Bótox», y Heraclio Guerrero, alias «Tío Lako», ambos conocidos por su extrema violencia y actividad en el estado de Michoacán. Las autoridades los consideran responsables de delitos graves que han impactado a la población local.
Los cárteles de Sinaloa: un panorama complejo
En la región noroeste de México, se encuentran los líderes de las principales facciones del Cartel del Pacífico, como los «Chapitos» y los «Mayos». Los Chapitos, hijos de Joaquín «Chapo» Guzmán, han enfrentado una creciente presión debido a conflictos internos, mientras que Ismael Zambada Sicairos, alias «Mayito Flaco», se ha mantenido relativamente fuerte ante las adversidades.
Los enfrentamientos entre estas facciones han llevado a una transformación en la dinámica del narcotráfico, donde operaciones relacionadas con el fentanilo y metanfetamina han desplazado a las tradicionales plantaciones de amapola y cannabis.
El futuro de las relaciones México-EE.UU.
La relación entre México y Estados Unidos se encuentra en un punto crítico, marcado por la volatilidad de Trump. Aunque las autoridades mexicanas abogan por enfoques más racionales, la incertidumbre persiste sobre cómo se desarrollarán los próximos pasos en la lucha contra el narcotráfico y el impacto en la cooperación bilateral.
Los próximos meses serán cruciales para determinar la dirección de esta complicada relación y el impacto real que las decisiones en ambos lados de la frontera tendrán en la seguridad y la lucha contra el crimen organizado.
