Inflación en Argentina: un descenso notable y sus implicaciones
La reciente disminución de la inflación se ha convertido en uno de los logros más destacados del Gobierno de Javier Milei, junto con la reducción del gasto estatal. Este avance ha sido bien recibido por la población y el dato publicado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) el martes fue esperado con gran interés. En diciembre, el índice de precios al consumidor registró un aumento del 2,8%, totalizando una inflación anual del 31,5% para 2025, significativamente menor que el 117,8% del año anterior, marcando así el registro más bajo de los últimos ocho años en Argentina.
Luis Caputo, ministro de Economía, calificó este resultado como un «logro extraordinario» y lo atribuyó a un contexto de ajuste en los precios relativos, la implementación de una flotación cambiaria y una contracción en la demanda de dinero, que, según señala, fue impulsada por la dolarización masiva por parte de la ciudadanía. El Presidente Milei también celebró este avance, dedicando elogios a su ministro en redes sociales.
Historia reciente de la inflación en Argentina
Para situar estos nuevos datos en contexto, hay que retroceder a 2017 para encontrar una inflación anual más baja. En ese entonces, bajo la gestión de Mauricio Macri, la inflación fue del 24,8%. Desde entonces, el indicador ha mostrado un comportamiento variable, aumentando a 47,7% en 2018 y 53,8% en 2019. Durante el Gobierno de Alberto Fernández, la inflación alcanzó su punto más bajo en 2020, con un 36,1%, pero posteriormente se disparó, llegando a un pico del 211,4% en 2023, convirtiéndose en la más alta del mundo.
Perspectivas de inflación y expectativas del mercado
A pesar de los anuncios optimistas del Gobierno, el incremento del 2,8% en diciembre podría señalar una desaceleración en la tendencia a la baja de la inflación. Las declaraciones recientes del presidente Milei que prometen que la inflación «convergerá a cero a mediados de año» parecen lejanas, ya que desde su asunción, la inflación ha mostrado un aumento constante desde el mínimo del 1,5% en mayo pasado.
Los alimentos, categoría crucial para los hogares de bajos ingresos, han experimentado incrementos significativos en los últimos meses. La temporada de fin de año contribuyó a un aumento en la demanda de productos como la carne, lo que, combinado con el ajuste de tarifas reguladas en educación, servicios públicos y combustibles debido a recortes de subsidios, influyó en el índice de inflación. Sebastián Menescaldi, director de la consultora EcoGo, señaló que estas subas reflejan la recuperación de precios en los productos esenciales de la canasta familiar.
Estrategias del Gobierno y su eficacia
La administración de Javier Milei ha implementado estrategias para controlar la inflación utilizando dos anclas principales: las políticas salariales y cambiarias. Según los últimos datos, los salarios de empleos formales han aumentado en menor proporción que el índice general de precios a lo largo de 2025. A su vez, la cotización del dólar se ha mantenido bajo control mediante un esquema de bandas que ajusta el límite mensual en un 1%. Sin embargo, el equipo económico ha decidido flexibilizar dicha estrategia a partir de enero.
Matías Rajnerman, economista jefe del Banco Provincia, adverte que, aunque hay una ligera aceleración de la inflación, los niveles actuales aún están muy por debajo de los alcanzados en 2023. En este sentido, Claudio Caprarulo, director de Analytica Consultora, duda de la posibilidad de que la inflación llegue a cero a mediados de año, sugiriendo que un escenario más razonable vería cifras por debajo del 2% mensual.
Proyecciones y expectativas para el futuro
El presupuesto aprobado por el Congreso prevé una inflación anual del 10,1% para 2026, lo que correspondería a un incremento mensual promedio del 0,8%. Sin embargo, las proyecciones del sector privado son más pesimistas, estimando una inflación en torno al 20%. Aunque se trata de un nivel más bajo que el del año anterior, no refleja la velocidad de reducción observada en los primeros años del Gobierno de Milei.
La caída en el optimismo se puede atribuir a varios factores, como la flexibilización cambiaria y la exposición de la fragilidad del plan económico vigente. En medio de la incertidumbre financiera y política, el Gobierno de Milei necesitó asistencia de $20,000 millones del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el respaldo del Gobierno estadounidense, que permitió la intervención en el mercado cambiario.
