Donald Trump, parafraseando a Napoleón, afirmó en febrero: “El que salva a su país, no viola ninguna ley”. Esta semana, durante una entrevista con The New York Times, reiteró que su única limitante para acciones militares sería su propia “moral”. Este contexto resulta relevante para entender el ataque a la industria petrolera venezolana, que ha llevado a la captura de Nicolás Maduro y promete abrir acceso a las mayores reservas de petróleo del mundo.
Situación Petrolera de Venezuela
Venezuela tiene una historia rica en petróleo, destacándose en 2010 como el país con más pozos conocidos, superando a Arabia Saudita. Sin embargo, su producción ha caído a un 1% de su capacidad máxima, una tercera parte de lo que era en los años 90, debido a sanciones y mala gestión. A pesar de poseer 300.000 millones de barriles, aproximadamente el 17% del total mundial, su producción actual es alarmantemente baja en comparación con su potencial. Trump ha mostrado un interés particular en recuperar la producción, recordando su lema de campaña “Drill, baby, drill”, que resalta su enfoque en la extracción petrolera.
Planes de Intervención en Venezuela
En 2026, inmediatamente después de la captura de Maduro, Estados Unidos anunció planes para levantar sanciones y reactivar la producción venezolana. La Casa Blanca sugirió que la intervención en el sector petrolero sería indefinida y destinada a beneficiar a ambos países. Este enfoque ha llevado a la evolución de la doctrina Monroe, ahora conocida como la ‘doctrina Donroe’, con un claro enfoque extractivo y un tono imperialista.
Motivaciones Políticas y Económicas
Diversos factores económicos y políticos están en juego. Venezuela es rica en recursos y su crudo es vital para las refinerías estadounidenses. El control de estas reservas no solo reforzaría la autonomía de EE.UU. frente al petróleo extranjero, sino que también permitiría influir en el mercado global. Además, Trump busca reducir precios para los consumidores, evocando el poder de las “Seven sisters”, las siete grandes petroleras que dominaron el mercado en el siglo XX.
Incertidumbre en el Sector Petrolero
A pesar de las proyecciones de inversión que superan los 100.000 millones de dólares, la incertidumbre política en Venezuela plantea desafíos significativos para las empresas. Preguntas como quién gobernará en 2030 y la estabilidad política son vitales para atraer inversiones. Analistas como Clayton Seigle señalan que el objetivo estratégico de EE.UU. también incluye neutralizar la influencia de Rusia y China en la región.
Hasta ahora, China ha sido un receptor principal del petróleo venezolano, obteniéndolo a grandes descuentos. Sin embargo, el embargo naval de EE.UU. ha cambiado el panorama, y Trump ha afirmado que ambos países pueden comprar petróleo venezolano a precios de mercado, eliminando las reducciones anteriores.
Desafíos para la Recuperación de la Industria
El reinicio de operaciones en la industria petrolera requerirá grandes inversiones para rehabilitar infraestructuras y mejorar la eficiencia. La industria ha caído dramáticamente desde la década de 1990, con muchas operaciones arruinadas. Analistas sugieren que se necesitarían significativas inversiones, con Chevron y Repsol como algunos de los jugadores que han mostrado interés en reinvertir.
La producción actual podría alcanzar de uno a dos millones de barriles diarios para 2032 si las condiciones son favorables. Sin embargo, la baja en el precio del barril (actualmente por debajo de 60 dólares) y el exceso de oferta complican aún más el panorama.
Relaciones entre EE.UU. y PDVSA
Las negociaciones entre el gobierno estadounidense y la estatal PDVSA han comenzado, enfocándose en recibir petróleo almacenado en Venezuela antes de las restricciones impuestas. Trump ha declarado que los ingresos resultantes se destinarán al pueblo venezolano y estadounidense, controlados por su administración.
A medida que Trump busca reestructurar el sector petrolero, la legislación y la estabilidad política seguirán siendo preocupaciones clave para las empresas que consideran regresar a Venezuela y reinvertir. La recuperación de la industria petrolera es una tarea compleja que enfrenta múltiples obstáculos y dependerá de decisiones políticas tanto en Caracas como en Washington.
