La llegada del nuevo año suele estar marcada por diversas tradiciones y celebraciones en todo el mundo. En México, uno de los momentos más destacados fue el discurso de la presidenta Claudia Sheinbaum, cuyo estilo y elección de vestimenta han generado interesantes contrastes con otros eventos mediáticos, como las campanadas a cargo de la modelo Cristina Pedroche.
Al analizar ambos eventos, se puede observar un marcado contraste entre la claridad de la mensaje de Sheinbaum y la confusión que generó el atuendo de Pedroche, diseñado por el modista Josie. Mientras el primero celebra la cultura y las tradiciones mexicanas, el segundo ha sido objeto de críticas por su estética extravagante y poco comprensible para el público general.
La presidenta Sheinbaum, en sus apariciones, ha sabido comunicar la esencia de su país a través de su vestimenta. Ella se apoya en costureras de diversas regiones, como San Pedro Mártir y Tlaxcala, y utiliza huipiles y bordados tradicionales. En contraste, Josie ha presentado una prenda considerada «histórica» pero que muchos consideran más «histérica» debido a su diseño caótico y recargado.
A pesar de las descripciones dadas por los diseñadores, que intentan justificar la estética elegida como «kitsch» o inspirada en la obra del filósofo francés Gilles Lipovetsky, las críticas continúan. Pocos logran entender la profundidad de este enfoque, que queda opacada por la falta de coherencia en la propuesta de moda de Pedroche.
El valor de la elección de Sheinbaum radica no solo en su estilo, sino en el mensaje que transmite: la importancia de la tradición y la autenticidad frente a lo superficial. La presidenta ha sido reconocida por diversos medios, incluido The New York Times, como una de las mujeres más elegantes del mundo, destacando su enfoque en la simplicidad y el significado detrás de cada prenda.
La elección entre la autenticidad de los huipiles de Sheinbaum y el artificialismo de la propuesta de Josie es clara para muchos. La moda, en su esencia, debería representar no solo una forma de expresión, sino también un reflejo de la cultura y las costumbres que la sustentan.
