Nick Kyrgios, un tenista australiano de notable estatura y un impresionante servicio, se presenta como un jugador caprichoso en la cancha. Aunque acelera y arrolla, a menudo muestra un comportamiento errático. Disminuye la velocidad de su saque y envía bolas al lado contrario, como si estuviera entrenando a su oponente. Esto iguala el juego y permite que el marcador se acerque. Enfrente tiene a Aryna Sabalenka, una bielorrusa de 27 años y actual número uno del mundo, que juega a una intensidad constante y con un poder notable. En un partidario de exhibición en Dubái, ambos compiten al mejor de tres sets.
Sabalenka, con una altura de 1.83 m, intimida en la pista. Su estilo de juego se basa en golpear con todas sus fuerzas, pero enfrenta una desventaja en este encuentro: juega en una mitad de la pista que es un 9% más pequeña de lo habitual. Esta reducción, según un análisis fisiológico, intenta compensar la ventaja física que los hombres poseen por su musculatura y testosterona. Sin embargo, esto no impide que Kyrgios se imponga con un resultado de 6-3, 6-3, a pesar de estar en un estado físico comprometido. A sus 30 años, Kyrgios ha caído al puesto 671 del ranking mundial, sufriendo lesiones que le han limitado a solo siete partidos en tres años, de los cuales ganó uno.
En el encuentro, una regla peculiar favoreció a Kyrgios: ambos jugadores solo tenían derecho a un saque. Sabalenka, al tener que arriesgar más, cometió cinco faltas, mientras que el australiano, con un saque a un 60% de su capacidad, se posicionó cómodamente en el centro de la pista, forzando a su rival a moverse constantemente. Esto resultó en un control total del juego por parte de Kyrgios, quien solo cometió una falta de saque.
Este enfrentamiento, denominado «Batalla de los Sexos 2.0», tiene su origen en un icónico partido de septiembre de 1973. En aquella ocasión, Billie Jean King, futura ganadora de 12 Grand Slams, se enfrentó al exnúmero uno masculino Bobby Riggs, logrando una victoria significativa para el movimiento feminista y la igualdad en el deporte. King había buscado un cambio social y una equidad en premios, que se reflejó en la igualdad de remuneración en torneos como el Abierto de Estados Unidos. La proclamación de la batalla actual busca captar el interés del público y acentuar la visibilidad del tenis femenino.
Sabalenka, que reside en Miami, deslumbró con su entrada al recinto, vistiendo una gabardina decorada con brillantes cristales de Swarovski, mientras que en los momentos de descanso, mostraba su energía bailando al ritmo de la Macarena. Kyrgios, por su parte, presentaba una imagen más fatigada, arrastrando los pies por la cancha.
La leyenda Billie Jean King se pronunció sobre el evento, destacando las diferencias entre ambos episodios. «Lo único similar es que se enfrentan un hombre y una mujer», comentó, añadiendo que su propio desafío simbolizaba la lucha por la igualdad y los derechos de las mujeres. Ante ello, Sabalenka respondió con inteligencia, afirmando que la lucha por la igualdad en el deporte proseguía y que su presencia allí era una muestra de que las mujeres pueden competir al más alto nivel.
