El año que Kylian Mbappé igualó el récord de 59 goles de Cristiano Ronaldo desde el punto penal, también fue testigo de una crisis en el estadio Santiago Bernabéu. El Real Madrid experimentó un descenso emocional, marcado por la descontento de los aficionados hacia el juego del equipo. Esta tensión se hizo evidente cuando Vinícius Júnior fue sustituido, acompañado de una notable pitada que reflejaba la frustración generalizada. La noche culminó con un empate contra el Sevilla en un encuentro donde el equipo madrileño dejó mucho que desear, especialmente en su despedida de 2025.
Un partido de constantes altibajos
El partido comenzó con una apática exhibición del Real Madrid. El equipo, que se encontraba en una búsqueda desesperada por recuperar la confianza de su afición, mostró imprecisiones y un juego lento. Thibaut Courtois, el arquero del Madrid, tuvo que realizar múltiples intervenciones clave para mantener su equipo en el partido. Sin embargo, esta falta de energía colectiva se tradujo en abucheos desde las gradas.
Los problemas se hicieron evidentes desde el principio, con defectos en los controles y pases erráticos. La línea defensiva del Sevilla, dispuesta por el técnico Almeyda con cinco defensas y dos delanteros, limitó las oportunidades de ataque del Madrid, que sólo logró mantenerse a flote gracias a Courtois. En un momento crítico, Isaac Romero tuvo una ocasión clara, pero su remate se fue desviado, provocando la indignación del público.
Bellingham y el destello de esperanza
A medida que el partido avanzaba, Jude Bellingham tomó el control del balón y tuvo un impacto notable en el juego ofensivo. El inglés, que había sido la luz en la oscuridad de un Madrid desorientado, logró abrir el marcador en el minuto 37 con un cabezazo tras un tiro libre de Rodrygo. Sin embargo, este gol no cambió el ambiente de apatía que envolvía al Bernabéu.
A pesar de un breve destello de esperanza, el Sevilla continuó generando oportunidades. El equipo andaluz demostró que podía crear peligro incluso con la presión del Real Madrid. Las deficiencias defensivas del Madrid fueron evidentes y la situación llevó a Courtois a hacer varias paradas clave para mantener su equipo en el juego.
El récord de Mbappé y la reacción del público
A medida que el encuentro se acercaba a su fin, la tensión se intensificó. El Sevilla se quedó con diez hombres después de la expulsión de Marcao, lo que pareció abrir una puerta para el Madrid. Sin embargo, el conjunto blanco mantuvo su falta de ímpetu, mientras el Bernabéu volvía a expresar su descontento con silbidos.
Finalmente, el momento culminante llegó cuando Rodrygo fue derribado en el área, otorgando un penalti que Mbappé ejecutó con éxito, igualando así el récord de Cristiano Ronaldo. Su celebración fue un destello de alegría en una noche de frustraciones; sin embargo, la afición seguía siendo escéptica sobre el rumbo del equipo.
A pesar del récord conseguido por el delantero francés, el ambiente en el Bernabéu reflejaba un fuerte desencanto. El partido concluyó con una sensación de desencanto en un año que había comenzado con grandes expectativas, marcando una etapa de desamor entre el equipo y sus seguidores.
