El diputado en el Congreso y ex concejal de Barcelona en Comú, Gerardo Pisarello, ha oficializado este sábado su candidatura para encabezar la lista en las elecciones primarias del partido, con miras a las municipales de 2027. Durante su presentación, apoyado por la ex alcaldesa Ada Colau y el ministro de Cultura Ernest Urtasun, Pisarello expresó su deseo de ser “el primer alcalde de Barcelona de origen migrante, orgullosamente catalán, latinoamericano y devoto de autores como Montserrat Roig y Maria Mercè Marsal”.
La candidatura de Pisarello se produce en un contexto interno de tensiones dentro de Barcelona en Comú. Tras el reciente anuncio del comunicador Bob Pop de presentarse a las primarias, ha decidido avanzar su presentación de manera formal. Pisarello ha dejado claro que cuenta con el apoyo del núcleo fundador del partido y aún no ha anunciado quién será la mujer que lo acompañará en la lista de 2027. Aseguró que desea que Bob Pop participe en la campaña «como siempre lo ha hecho». Actualmente, el escritor y crítico adapta su agenda para reunirse con activistas del partido, mientras se mencionan nombres de la segunda fila de la organización para posibles candidaturas.
El viernes, el plenario de Barcelona en Comú aprobó un reglamento de elecciones primarias que estipula que los candidatos de los primeros dos puestos elegirán a los siguientes tres de la lista. Los números del seis al quince se seleccionarán mediante primarias abiertas, una decisión considerada arriesgada por algunos miembros del partido. Se espera que las candidaturas estén cerradas durante el primer trimestre de 2024.
En su discurso, Pisarello propuso que “Barcelona puede ser un faro de esperanza en medio de una noche oscura, convirtiéndose en una ciudad más justa y habitable”. También criticó al actual alcalde, Jaume Collboni, manifestando que “no ha estado a la altura” y que le ha faltado ambición, además de ser complaciente con los poderosos y no haber articulado mayorías progresistas. La presentación de su candidatura tuvo lugar en el centro cívico Ca l’Isidret, en Sant Martí, donde se comprometió a luchar por los derechos de quienes enfrentan problemas para pagar el alquiler, evitando que vivir en Barcelona sea un privilegio.
Pisarello también hizo eco de la idea de un “frente amplio de izquierdas”, sugiriendo alianzas con sindicatos, empresas y otros partidos. Sin embargo, no especificó si renunciaría a las siglas de Barcelona en Comú, una cuestión que queda abierta para el futuro. La exalcaldesa Colau respaldó a Pisarello, indicando que es alguien que Barcelona necesita y que se debe recuperar el impulso de 2015. Asimismo, el ministro Urtasun mostró confianza en restablecer la esencia de los gobiernos anteriores de los comunes.
Recientemente, Barcelona en Comú ha enfrentado un clima de descontento interno por diversas razones. Esto incluye no solo las diferencias entre las corrientes más activistas y las que provienen de ICV, sino también la preocupación por la desmovilización dentro del partido. Algunos han criticado la tardanza de Colau en determinar su futuro político, lo cual ha sido percibido como una pérdida de tiempo valiosa para preparar una nueva candidatura.
Pisarello lideró el anuncio de su candidatura justo el mismo día en que la jefa del grupo en el Ayuntamiento, Janet Sanz, notificó su salida, lo que ha generado ciertos descontentos. Este malestar ha permeado el proceso de elección de la ejecutiva, donde, a pesar de que ganó una lista oficialista, los aliados de Pisarello no lograron buenos resultados. Janet Sanz no estuvo presente en la presentación de la candidatura, mientras que asistieron otros destacados miembros del núcleo fundador y colaboradores del primer gobierno municipal como Jaume Asens, Gemma Tarafa, Eloi Badia, Jordi Molina, Josep Maria Montaner, Ancor Mesa, Marc Serra y Jordi Ayala.
