La crisis de los cerebros podridos en la ciencia actual

La crisis de los cerebros podridos en la ciencia actual

Estudio revela efectos de AI en la memoria y cognición

Un reciente estudio realizado en una universidad de Estados Unidos ha llamado la atención sobre el impacto de la inteligencia artificial (IA) en la capacidad de memoria y pensamiento crítico de los estudiantes. La investigación involucró a 54 estudiantes que redactaron ensayos de mil palabras. El grupo se dividió en tres: aquellos que utilizaron ChatGPT, quienes se limitaron a buscar información en Google, y quienes escribieron basándose únicamente en sus conocimientos.

Durante el proceso, se registró la actividad eléctrica de sus cerebros. Los hallazgos revelaron que los estudiantes que emplearon ChatGPT mostraron una actividad cerebral notablemente menor, evidenciando que la máquina asumió gran parte del trabajo de pensamiento y escritura. Sin embargo, lo más sorprendente fue la incapacidad de los estudiantes que utilizaron IA para recordar incluso una línea de su trabajo, mientras que aquellos que escribieron sin asistencia pudieron citar extensos pasajes e argumentar sobre sus ideas.

Consecuencias del uso excesivo de la IA

Esta tendencia hacia la dependencia de la tecnología ha suscitado preocupación. Numerosas investigaciones han comenzado a demostrar que el uso de herramientas como ChatGPT resulta en una escritura menos original y más banal. Los usuarios tienden a formular pensamientos más simples y presentan una comprensión lectora limitada. Este fenómeno puede ser visible en diversos espacios, desde comentarios en redes sociales hasta el nivel de debates en contextos políticos.

El diccionario de Oxford, al seleccionar su palabra del año 2022, optó por “brain rot”, que se traduce como “podredumbre del cerebro”. Este término se refiere al deterioro cognitivo asociado al consumo excesivo de contenidos triviales en internet, incluidas redes sociales y chatbots. La elección de esta palabra evoca el libro «Walden» de Henry David Thoreau, en el que se plantean preocupaciones sobre el deterioro de la calidad del pensamiento y la cultura.

La influencia de la IA en el pensamiento crítico

En un contexto donde la comprensión del mundo puede depender cada vez más de plataformas de inteligencia artificial, surge la inquietud sobre su influencia en el pensamiento crítico de los ciudadanos. Declaraciones del CEO de OpenAI, Sam Altman, admitieron que, aunque el ChatGPT ha mejorado, aún puede proporcionar respuestas incorrectas o confusas, lo que ha llevado al surgimiento del término “alucinaciones” en referencia a estas respuestas engañosas.

Es esencial considerar la responsabilidad de los gobiernos ante el avance de la IA. Aunque esta tecnología promete progreso, también puede alimentar narrativas problemáticas, ya que en muchos casos, la IA ha mostrado sesgos alarmantes, incluyendo respuestas con opiniones discriminatorias. Esta situación levanta inquietudes sobre cómo esta inteligencia artificial podría contribuir al adoctrinamiento en lugar de fomentar un pensamiento crítico.

El costo ambiental de la inteligencia artificial

Cabe destacar que la producción de inteligencia artificial no solo plantea desafíos éticos, sino también ambientales. Stephen Witt, un periodista norteamericano, hizo hincapié en el enorme consumo de recursos de los nuevos centros de datos que alimentan la IA. En su opinión, esta situación es irresponsable desde el punto de vista climático y podría, en última instancia, tener efectos destructivos en el planeta.

Las citas de Thoreau en «Walden», donde expresa su deseo de vivir deliberadamente y no participar en lo que él consideraba “no vida”, resuenan con los dilemas contemporáneos ante esta transformación tecnológica. En un mundo en que el ruido y la desinformación predominan, reflexionar sobre el tipo de vida que deseamos es más importante que nunca.

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