Polarización y Desinformación a Pocas Semanas de las Elecciones Presidenciales en Colombia
Colombia se prepara para las elecciones presidenciales de 2026, con la mirada en quién sucederá al actual presidente Gustavo Petro. A siete meses de la primera vuelta, el país enfrenta una polarización intensa, un contexto de desinformación y una creciente campaña de odio desde la extrema derecha contra el mandatario.
La Lucha Política y la Inestabilidad en la Derecha Colombiana
Las tensiones políticas se han intensificado, especialmente en el Caribe, donde se producen movimientos que podrían conducir a una agresión militar estadounidense contra Venezuela, lo que potencialmente repercutiría en Colombia. La derecha colombiana, fragmentada entre sus propias luchas internas, enfrenta desafíos significativos, con el hermano del expresidente Álvaro Uribe condenado a 28 años de prisión por paramilitarismo. Esta situación socava la narrativa del partido Centro Democrático y su estrategia contra el presidente Petro.
Petro, a su vez, ha sido objeto de ataques por parte de Estados Unidos, que lo tiene en una lista de sanciones, lo que añade presión a su gobierno y afecta la seguridad de su familia. Recientemente, las revelaciones respecto a la supuesta infiltración de disidencias de las FARC en organismos del Estado alimentan la narrativa de que el gobierno de Petro está vinculado al narcotráfico. El presidente descalificó este informe como una campaña de desinformación de la CIA, lo que intensifica la controversia en torno a su administración.
Desafíos para la Oposición y la Popularidad de Petro
A pesar de los ataques en su contra, las encuestas muestran que muchos de sus opositores directos no logran captar el apoyo popular. Figures como María Fernanda Cabal y Vicky Dávila, frecuentes críticos de Petro, están relegados en las encuestas, lo que refleja una desconexión con las bases populares. Aunque gritan y amenazan, su estrategia no se traduce en votos.
La falta de propuestas claras y la fragmentación en la oposición han llevado a que el presidente Petro, a pesar de los desafíos, controle la narrativa política del país. En este panorama, el abogado Abelardo de la Espriella se perfila como una figura emergente en la extrema derecha, aunque su escasa capacidad de convocatoria genera dudas sobre su liderazgo y continuidad en las encuestas.
El Ascenso de Abelardo de la Espriella y el Futuro de la Derecha
De la Espriella, que se presenta como un outsider, ha logrado una posición destacada en las encuestas, pero su falta de experiencia electoral y su estrategia centrada en atacar a la izquierda generan escepticismo entre los miembros más tradicionales de la derecha. Su trayectoria está marcada por rumores y acusaciones, lo que contrasta con candidatos anteriores como Iván Duque, que tenían una imagen más limpia al ingresar a la política.
Con el tiempo, la campaña hacia las elecciones se está complicando para la derecha, que busca un candidato que pueda frenar el ascenso de Iván Cepeda y consolidar su posición. La aprobación de Petro, que varía entre el 38,9% y el 44% según distintas encuestas, refleja una resistencia a los ataques y un apoyo que se ha mantenido a pesar de los obstáculos.
Indicadores de Cambio en la Preferencia Electoral
Las últimas encuestas también revelan que el 24,3% de los colombianos se identifica con el partido Colombia Humana/Pacto Histórico, frente a un 19,4% que se alinea con el Centro Democrático, 8,6% con el Partido Liberal y un 4% con el Partido Conservador. Estas cifras indican un notable fortalecimiento de la izquierda, en especial en un país donde las banderas sociales de Petro han resonado entre las amplias capas de la sociedad.
La Incertidumbre Frente al Futuro Electoral
Con la llegada de las elecciones presidenciales de 2026, los principales temas a considerar son la seguridad, la corrupción y la salud. Sin embargo, el impacto de las tensiones con Estados Unidos y su posible intervención militar en Venezuela aún no se ha medido en términos de su efecto en el electorado colombiano. La incertidumbre reina en un panorama electoral que se proyecta como un camino lleno de obstáculos y complejidades.
Así, el futuro electoral se dibuja incierto mientras el debate público e interno continúa en un ambiente marcado por la rivalidad y la polarización.