Trump enfrenta su propia «guerra eterna» en Irán

Trump enfrenta su propia "guerra eterna" en Irán

Fin del alto el fuego y conflictos en el Medio Oriente

La posibilidad de alcanzar un acuerdo viable se ha desvanecido. El 8 de julio, el presidente de EE. UU., Donald Trump, anunció el fin del frágil alto el fuego con Irán, afirmando: «No quiero tratar más con ellos, son escoria». Esta declaración se produjo a solo días de haber calificado a los mismos responsables como «muy racionales» y «inteligentes». Tras 13 días de ataques continuos, la noche del viernes fue la primera en calma, mientras la Casa Blanca consideraba incrementar la respuesta militar.

Escalación del conflicto en el Medio Oriente

La situación ha vuelto a desbordarse en el Medio Oriente, con el movimiento Houthi de Yemen atacando petroleros saudíes. La economía global se tambalea mientras los precios del petróleo rondan los 100 dólares por barril. Las imágenes de jóvenes soldados estadounidenses caídos en combate han vuelto a aparecer en las pantallas de la televisión. Esta dinámica recuerda las guerras interminables en el extranjero que Trump criticó y prometió evitar.

A pesar de las afirmaciones recientes del líder republicano de que nunca prometió mantener a EE. UU. fuera de conflictos bélicos, su historial demuestra lo contrario. En un mitin de campaña en Pensilvania en septiembre de 2024, Trump proclamó: «Expulsaremos a los belicistas de nuestro estado de seguridad nacional y pondremos fin a la guerra por ganancias. Siempre pondremos a América primero y terminaremos con estas guerras interminables». En aquel entonces, presentaba a su rival demócrata, Kamala Harris, como una amenaza para la paz mundial.

La visita de Netanyahu y el futuro del conflicto

Esta semana, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, visitará Washington por primera vez desde febrero, cuando convenció a Trump de atacar Irán. Netanyahu había intentado previamente persuadir a presidentes demócratas como Joe Biden y Barack Obama, así como al republicano George W. Bush, pero solo Trump accedió a sus demandas. La operación «Furia Épica», que se suponía duraría solo días, se ha extendido por cinco meses, a pesar de las afirmaciones de Trump sobre su inminente finalización.

Costos de la guerra y su impacto en EE. UU.

En el ámbito humano, el conflicto ha cobrado la vida de 18 soldados estadounidenses hasta la fecha. No obstante, la base de datos sobre bajas militares revisó esta cifra, eliminando a cuatro soldados cuya muerte ocurrió tras el anuncio de un alto el fuego en abril. Ante el descontento por las comparaciones de este conflicto con guerras previas, Trump intentó justificar su gestión en redes sociales, comparando el número de bajas actuales con las de conflictos prolongados como los de Afganistán e Irak.

En una audiencia reciente, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, declaró que la guerra ha costado alrededor de 37.5 mil millones de dólares, aunque algunos analistas sugieren que los costos totales podrían alcanzar los 132 mil millones, considerando todos los gastos asociados. Durante esta audiencia, Hegseth enfrentó críticas severas por la falta de una estrategia efectiva en el conflicto.

Con las elecciones de medio término a la vista, los republicanos enfrentan un desafío crítico. Los sondeos reflejan un claro descontento hacia la guerra, con solo un 33% de los estadounidenses apoyando la operación actual y un 59% en contra. Estos índices son más bajos que los registrados durante los momentos más impopulares de las guerras en Afganistán e Irak.

Tensiones internacionales y posibles futuros escenarios

El conflicto se intensificó aún más el jueves, cuando el movimiento Houthi bombardeó dos petroleros saudíes, marcando una nueva fase en su bloqueo naval. Esto pone en riesgo el comercio global y podría impactar gravemente el tráfico por el estrecho de Bab el Mandeb, una ruta clave para el suministro de petróleo.

Analistas ofrecen dos posibles caminos: un acuerdo que reconozca el nuevo equilibrio de poder, concediendo a Irán cierta influencia sobre el estrecho de Hormuz, o una retirada de EE. UU. ante la falta de soluciones viables. Trump, sin embargo, podría resistirse a cualquier acuerdo que lo obligue a aceptar la pérdida de la guerra.

Con la llegada de Netanyahu a la Casa Blanca, Trump tendrá la oportunidad de reevaluar la situación y decidir entre una escalada militar o una salida política, aunque esta última podría resultar políticamente humillante. La visión original de derrocar al régimen en Teherán parece cada vez más lejana.

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