La presidenta mexicana evita pronunciarse sobre la intención de Daniel Ortega de eliminar elecciones en Nicaragua.
Claudia Sheinbaum, presidenta de México, ha adoptado un enfoque cauteloso al ser cuestionada sobre la propuesta del mandatario nicaragüense, Daniel Ortega, de suprimir las elecciones en su país. Durante su conferencia matutina, Sheinbaum afirmó: “Primero es la autodeterminación de los pueblos, lo que decida el pueblo de Nicaragua, y nosotros siempre estamos de acuerdo con la democracia, en todos sus términos”. Reiteró que cada país tiene el derecho a decidir su futuro, enfatizando la importancia de la voluntad popular.
El contexto de estas declaraciones se produce tras la circulación de una supuesta carta del embajador mexicano en Nicaragua, Guillermo Zamora, en la que se felicita a Ortega y a su esposa, Rosario Murillo, por el 47 aniversario de la caída de la dictadura de Somoza. Esta carta, fechada el 16 de julio, fue emitida tres días antes de que Ortega anunciara su intención de eliminar las urnas en el país. A pesar de la repercusión de esta misiva, no ha habido un pronunciamiento oficial de México al respecto.
El anuncio de Ortega, realizado durante las celebraciones del 19 de julio, conmemorativas de la Revolución Sandinista, establece que “que se olviden, aquí no volverá a haber elecciones”. Esta propuesta ahora debe ser debatida y aprobada en el Parlamento nicaragüense, controlado por el Gobierno. Ortega, quien ha estado en el poder durante 20 años, enfrenta serias acusaciones de fraude y persecución política, consolidando lo que muchos consideran la última gran tiranía de América Latina, con miles de exiliados y cientos de muertos a su cargo.
