Los equipos de extinción trabajan contrarreloj en Casillas y Mijares (Ávila)
Los efectivos encargados de la extinción del incendio forestal que ha arrasado el sur de la provincia de Ávila desde hace cinco días están trabajando intensamente para impedir reactivaciones de las llamas y establecer perímetros de seguridad en áreas críticas como Mijares y Casillas. Esta labor se intensifica antes de que las ráfagas de viento del norte regresen esta noche.
El incendio, que se inició el pasado miércoles en Burgohondo, ha alcanzado un perímetro aproximado de 160 kilómetros en ambas vertientes de la Sierra de Gredos. Hasta el momento, se han reportado 40,000 personas confinadas o evacuadas de dieciséis municipios, principalmente en la cara norte del macizo.
“Por la noche volverá el viento del norte, por eso tenemos que asegurar lo que hemos logrado durante las últimas horas y llevar a cabo trabajos de remate para que la gente pueda regresar o salir de sus hogares lo antes posible”, ha manifestado Alejandro Peñalvo, director técnico del incendio, quien también ha señalado que se ha detenido a un individuo en relación con los hechos.
Peñalvo subrayó que tanto el perímetro como la superficie afectada son considerablemente grandes. Una de las principales prioridades es evitar que el fuego en la cara sur de Gredos se expanda y alcance la carretera M-501, que conecta la Comunidad de Madrid con el Valle del Tiétar a través de Santa María del Tiétar en Ávila.
Situación en Casillas y Mijares
En la actualidad, los esfuerzos se centran en dos poblaciones donde el incendio sigue activo: Casillas, con 673 habitantes, y Mijares, con 718. Desde el sábado por la tarde, Casillas ha sido evacuada completamente. En Mijares, los equipos han tratado de controlar la propagación del fuego en una pista forestal de acceso a una repoblación. “Hemos logrado sostenerlo y no descartamos el uso de medios aéreos para reducir la intensidad de las llamas y actuar en otras zonas”, ha explicado Peñalvo.
A pesar de las dificultades que presenta la orografía en Casillas, ubicada cerca de la Comunidad de Madrid y como vía natural entre los ríos Alberche y Tiétar, los equipos de extinción están empleando tanto recursos aéreos como personal de tierra para crear un cinturón de seguridad y estabilizar la situación en la zona.
