Más de 25 millones de personas han visto un video que comienza con un consejo sobre la frescura del pescado: “Si compraste pescado en el mercado, ponlo en agua. Si se hunde, está fresco; si flota, está en mal estado”. El protagonista de este video es Paco del Campo, un anciano que parece ofrecer buenos consejos sobre salud y alimentación. Este fenómeno no es aislado, ya que en las últimas semanas han surgido numerosos videos similares que han alcanzado millones de reproducciones.
Un claro ejemplo es el de Eduardo, un hombre de mediana edad que se presenta como “experto en salud holística y dietista”, el cual advierte sobre los peligros del pangasius, la tilapia y el salmón, afirmando: “Nunca comas estos tres tipos de pescado si no quieres morir mañana…”. Asimismo, Sofía, una mujer que comparte “métodos de salud holística”, alerta sobre los supuestos peligros de los pesticidas en las manzanas, indicando: “Nunca compres manzanas sin verificar esto primero…”. Un tercer personaje, Manuel del Campo, aparece con dos trozos de salmón en un aparcamiento y asegura que uno, lleno de hormigas, es “salvaje” y el otro, “limpio” y “lleno de toxinas”, proviene de granjas.
Todos estos videos han acumulado millones de visualizaciones y cientos de comentarios de personas preocupadas por su salud. Sin embargo, la gran mayoría desconoce que los mensajes son falsos y que los protagonistas, Paco, Eduardo, Sofía y Manuel, son personajes creados por inteligencia artificial.
Videos Clonados
Una búsqueda rápida en estos perfiles revela que todos publican versiones casi idénticas de los mismos videos, con el mismo contenido y formato: el de los tres tipos de pescado, el de las manzanas, y otro sobre el salmón. Además, al explorar redes sociales, encontramos que Paco, Eduardo, Sofía y Manuel no son los únicos; hay miles de variantes de estos personajes, adaptadas para enganchar a diferentes públicos con la misma temática. Así, encontramos ancianas amables, monjes tibetanos, agricultores y más, todos siguiendo una fórmula diseñada para ganarse la confianza de la audiencia.
En un análisis de 150 perfiles de Instagram, se observó que suman más de 23 millones de seguidores, con un 75% de contenido en inglés, 20% en español y el restante en otros idiomas como francés, alemán o ruso. Sin embargo, esto representa solo una parte del fenómeno, ya que existen muchos más perfiles similares en plataformas como TikTok, X y Facebook.
Falsedades a Gran Escala
Estos videos se inscriben en un fenómeno más amplio denominado “AI slop”, que se refiere a la avalancha de contenido de baja calidad generado por inteligencia artificial. El objetivo aparente es captar millones de visualizaciones para monetizar la atención de los usuarios o dirigirlos hacia productos, cursos o libros electrónicos.
La llegada de la inteligencia artificial permite que las falsedades se produzcan a gran escala con mínimos recursos. Existen cuentas de inteligencia artificial casi autónomas, llamadas “agentes AI”, que generan contenido automáticamente: detectan tendencias en temas de salud o alimentación, crean guiones, producen videos adaptados a distintos perfiles, publican el contenido y evalúan qué funciona mejor.
Desconfianza en la Veracidad Visual
Este cambio tecnológico implica que ya no podemos confiar plenamente en lo que vemos. Durante más de un siglo, fotografía y video se consideraron evidencias de la realidad. Sin embargo, la inteligencia artificial ha comprometido esa relación, permitiendo la creación de imágenes hiperrealistas de personas y escenarios que no existen.
Aunque a veces aún es posible identificar señales que indican que el contenido fue generado por AI, como movimientos poco naturales, se anticipa que en el futuro las imágenes serán casi indistinguibles de la realidad.
Riesgos de las Falsedades Generadas por AI
Este fenómeno representa una amenaza significativa. La proliferación de desinformación impacta nuestras decisiones sobre salud y alimentación, pudiendo tener consecuencias graves. Algunas falsedades son inofensivas, pero otras pueden resultar peligrosas, como afirmar que ciertas frutas curan enfermedades serias.
Además, muchos perfiles mencionados promueven libros electrónicos con “remedios naturales” que carecen de fundamento y que también pueden haber sido generados por AI. Las implicaciones trascienden lo personal, ya que estas falsedades pueden poner en riesgo la salud pública y afectar la reputación de productos, empresas o sectores enteros.
Detectando la Desinformación
El desafío de detectar estas falsedades es mayor, especialmente para quienes carecen de conocimientos específicos. La credibilidad de estos contenidos se ve potenciada por el uso de imágenes hiperrealistas, y su refutación se convierte en una tarea ardua y costosa. Además, las herramientas de moderación en redes sociales suelen ser ineficaces para prevenir la propagación de este tipo de mensajes, y muchos perfiles engañosos cuentan con insignias de verificación.
Así, en la era de la inteligencia artificial generativa, nuestros ojos no son suficientes para diferenciar realidad de ficción. Por ello, es crucial agudizar nuestro sentido crítico antes de compartir un video: verificar la fuente, el respaldo de evidencias y si la información cuenta con referencias fidedignas. Ante la duda, es importante recordar que un mensaje que parece demasiado bueno o terriblemente malo probablemente no sea cierto.
