Chile revela mural oculto por la dictadura de Pinochet desde 1973

Chile revela mural oculto por la dictadura de Pinochet desde 1973

Julio Escámez y el mural «Principio y fin»: un legado recuperado

El artista chileno Julio Escámez, originario de Antihuala y nacido en 1925, falleció en Heredia, Costa Rica, en 2015 a los 90 años. Uno de los aspectos más dolorosos de su vida fue su exilio y la creencia de que su mural Principio y fin, creado entre 1970 y 1972 en la Municipalidad de Chillán durante la Unidad Popular de Salvador Allende, había sido destruido por la dictadura de Augusto Pinochet tras el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973. Este mural, que abarca aproximadamente 42 metros cuadrados y simboliza la lucha de clases, desapareció de un día para otro, dejando a su familia y a miles de chillanejos en la incertidumbre. Sin embargo, tras más de medio siglo enterrado bajo capas de pintura blanca, su recuperación comenzó en julio pasado.

Restauración del mural escondido

La noticia sobre la destrucción de Principio y fin llevó a Julio Escámez a esconderse en Concepción y luego en Santiago, donde finalmente salió al exilio en 1974. Su sobrina nieta, Catalina Sverlij, de la Fundación Escámez, relataría años después que el artista no pudo superar el dolor que ello le causó, considerándolo una afrenta directa a su obra y a su vida.

El mural, inaugurado por el alcalde socialista Ricardo Lagos Reyes el 24 de junio de 1972, cobró un matiz trágico con el asesinato de Lagos, junto a su esposa embarazada Alba Ojeda y su hijo Carlos, solo días después del golpe de Estado. Originalmente encargado por Eduardo Contreras Mella, el mural nunca tuvo la oportunidad de cumplir su potencial como símbolo de esperanza. Pablo Neruda, quien aludió a la obra como un «lujo» para Chile, estaba entre los que reconocieron el impacto artístico de Escámez.

Versión histórica del mural

En 1996, Escámez expresó su dolor en una entrevista, afirmando que el mural fue destruido «a picotazos», al considerarlo intrínsecamente «perverso». Las múltiples versiones sobre su destrucción, que variaban desde el uso de alquitrán hasta ataques con bayonetas, también dejaron una huella en la memoria colectiva de Chillán.

Camilo Benavente, actual alcalde de Chillán y quien ha impulsado la restauración del mural, recuerda que la historia de Principio y fin fue parte de su vida familiar. Su padre fue preso político y siempre se hablaba de la pérdida del mural como un capítulo sombrío en la historia de la ciudad.

Hallazgos recientes y la recuperación del mural

Desde 2021, la Unidad de Patrimonio del municipio, liderada por Karin Cárdenas, inició investigaciones para determinar si quedaban vestigios del mural. En una revisión inicial, apareció un color naranja que reveló la existencia de la obra. Expertos confirmaron que no había daños como impactos de balas o alquitrán, lo que fue un alivio y una sorpresa. Con cada capa de pintura retirada, se reafirmaba la idea de que el mural sí existía, oculto tras la historia de su destrucción.

El mural fue recientemente declarado Monumento Histórico, y se descubrió que era más extenso de lo que se pensaba originalmente, sugiriendo que había versiones adicionales que no se conocían del todo en la municipalidad. Cárdenas detalló que, a diferencia del primer mural, las imágenes del segundo no representan la lucha de clases, sino una calma contemplativa.

Un futuro prometedor

Con el centenario de Escámez en 2025, la exposición Memorias de una obra en recuperación se prepara para presentar su legado, que incluye reproducciones y bocetos de Principio y fin. La historia del mural, un testimonio de la tumultuosa época en que fue creado, se vuelve más relevante a medida que se restauran sus fragmentos y se revive la memoria de su autor.

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