La reforma laboral del Gobierno de Kast: una desregulación a la vista
El Gobierno del presidente Gabriel Boric está enfrentando una situación compleja en el ámbito laboral. La administración de Kast ha proyectado una reforma laboral considerada como la más regresiva desde el retorno a la democracia en Chile. Esta estrategia se presenta de manera fragmentada, incluyendo medidas como el crédito tributario al empleo dentro de una megarreforma y avances en contratos por hora a través de patrocinios. A su vez, se están evaluando propuestas relacionadas con la indemnización, la anualización de la jornada laboral y otras iniciativas que amenazan los derechos laborales.
Repetición de un modelo fallido en la región
La reforma laboral de Kast ha sido comparada con la «modernización laboral» implementada en Argentina bajo el gobierno de Javier Milei. A pesar de las promesas de desregulación y formalización del empleo, la informalidad en Argentina ha aumentado significativamente, alcanzando un 43,2%. La Confederación Sindical Internacional ha señalado a países como Argentina, Panamá y Ecuador entre los peores en derechos laborales. Chile sigue un patrón similar: reducir costos laborales con la esperanza de que suceda un «chorreo» de empleos.
Historias de desempleo y reforma laboral
La desocupación no es un fenómeno nuevo en Chile; desde 2013, ha mostrado un incremento que va más allá de cualquier reforma laboral. Este aumento coincide con el fin del superciclo del cobre y los commodities en América Latina. Las reformas de Bachelet, iniciadas en 2014, se llevaron a cabo en un contexto de desaceleración económica, y atribuirles la culpa por este deterioro vuelve la cronología en su contra. De igual forma, según estimaciones del Banco Central, las reformas de Boric tendrían un efecto mínimo sobre la desocupación a corto plazo, mientras que el estancamiento de la productividad representa un problema de fondo que la reforma de Kast apenas aborda.
Impacto en el empleo y derechos laborales
Durante el gobierno anterior, se implementaron políticas como el IFE y el Subsidio Protege, que resultaron en la creación de más de 700,000 puestos de trabajo, la mayoría para mujeres. En contraste, la administración actual, en lugar de mejorar la situación, ha visto el deterioro de la economía debido a factores como el «bencinazo». Las reformas propuestas, incluyendo contratos por hora y la indemnización a todo evento, no garantizan nuevos empleos y, en muchos casos, reducen derechos. Estas medidas concentran el poder de decisión en el empleador, afectando especialmente a los trabajadores del retail y generando presión para modificar la jornada de 40 horas.
Sin garantías y promesas insuficientes
El desconcierto del Gobierno es evidente; el ministro Quiroz ha admitido que el crédito tributario no garantiza un aumento en la contratación. La ambición de crear 300,000 empleos en cuatro años se asemeja a promesas previas que no se materializaron. Aunque el proyecto de Sala Cuna podría beneficiar a 150,000 mujeres, su diseño actual carece de fondos suficientes y podría convertirlo en un esfuerzo menos efectivo, ya que se financiará con recursos del Seguro de Cesantía.
Necesidad de un nuevo enfoque en el empleo
Para abordar de manera efectiva el problema del desempleo, se requiere un cambio de estrategia. La intervención del Estado debe ser activa, no solo limitada a la eliminación de barreras. Esto incluye programas de contratación para grupos vulnerables, políticas de conciliación laboral, y fortalecer la negociación colectiva. Asimismo, se hace necesario implementar una política fiscal contracíclica que sostenga la actividad económica en el contexto de la reactivación del sector minero y los efectos del incremento de los precios del petróleo.
Visión a largo plazo y productividad
Para generar empleo sostenible, es crucial diversificar la producción mediante políticas industriales que capaciten a la fuerza laboral en empleos verdes y en el cuidado. La competitividad también debe ajustarse con respecto a la inteligencia artificial, garantizando que cualquier incentivo a la automatización venga acompañado de reconversiones para quienes sean desplazados. Sin embargo, la reciente reforma ya ha blindado a los capitales, complicando futuros ajustes en la política tributaria.
Retos futuros y el trabajo como elemento clave
El camino a seguir exige avanzar en la producción de calidad, con un Estado que no solo regule, sino que invierta en empleos de calidad. También se requiere trabajar menos, ya que la apropiación de la inteligencia artificial no debe realizarse en detrimento de los trabajadores. Finalmente, es fundamental redistribuir para ampliar la infraestructura pública de servicios, lo cual generará empleo y permitirá la autonomía económica de las mujeres. Estas acciones son esenciales para construir un futuro donde el trabajo sea un pilar fundamental de libertad y dignidad.
