Desmantelamiento de la Energía Nuclear en Argentina
Recortes Presupuestarios y Despidos
Durante la gestión de Milei, el presupuesto de la CNEA fue recortado en un 45%, y los salarios del sector experimentaron una reducción similar. Este debilitamiento estructural ha llevado a la paralización de la construcción de reactores nucleares ya iniciados. Hasta la fecha, más de 800 investigadores y trabajadores han dejado sus puestos en la CNEA y otras entidades relacionadas. Recientemente, se anunciaron otros 62 despidos, lo que intensifica la crisis en un sector clave para la generación de energía en el país.
El ingeniero Martín Iofrida, especialista en reactores nucleares, advirtió: “Argentina ha sido un país pionero en tecnología nuclear en América Latina y lo que hemos logrado está en riesgo”. La CNEA, creada en 1950, se dedica a investigar y desarrollar aplicaciones pacíficas de la energía nuclear, incluyendo la producción de energía eléctrica, investigación médica y tratamiento de minerales.
En 2023, la CNEA contaba con un presupuesto de 86.500 millones de pesos (aproximadamente 216 millones de dólares al cambio de entonces). Sin embargo, un informe del Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia y Tecnología señala que, en términos reales, las asignaciones presupuestarias fueron reducidas en un 45,4%. Esto se tradujo en una disminución del 53,4% en la inversión en bienes de capital y del 42,5% en gastos de salarios. A pesar de que la inflación acumulada superó el 300% durante este período, el presupuesto actual de la CNEA asciende a 220.000 millones de pesos (alrededor de 146 millones de dólares).
Impacto en la Fuerza Laboral
La magnitud del ajuste ha provocado un éxodo de personal. De una planta de casi 4.000 empleados en 2023, se registraron alrededor de 400 renuncias en la CNEA. Si se incluyen las pérdidas en otras empresas del sector nuclear, como Nucleoeléctrica S.A. y Dioxitek, la cifra de trabajadores calificados que abandonaron sus puestos supera las 800. Los sindicatos han denunciado los despidos recientes como injustificados, argumentando que muchos de los afectados eran profesionales clave para el funcionamiento de la CNEA.
Carolina Komar, investigadora y delegada del sindicato ATE, destacó que los despidos se realizaron “sin criterio” y sin consulta con los jefes de áreas, lo que ha llevado a solicitudes de reincorporación de muchos de los afectados. Además, los sindicatos alertan sobre la “militarización” de las instalaciones de la CNEA, que se encuentran resguardadas por la Gendarmería desde comienzos de año.
Privatización y Nuevas Inversiones
Paralelamente a estos recortes, el gobierno ha dado un giro hacia la privatización del sector nuclear. En 2023, se anunció la intención de ceder parte de Nucleoeléctrica a inversores privados. Recientemente, el Ejecutivo presentó un proyecto destinado a la construcción de un nuevo reactor nuclear en el país, liderado por Meitner Energy, un consorcio internacional que incluye empresas de Canadá, Pakistán, Emiratos Árabes y Argentina.
La diputada peronista Adriana Serquis criticó esta privatización, afirmando que se está “regalando nuestra competitividad y conocimiento en el sector nuclear a una empresa extranjera”. Desde distintos sectores políticos se busca hacer frente a estas medidas desde el Congreso, alertando sobre el impacto que la privatización podría tener en la soberanía nacional y en las tarifas de servicios públicos.
La Academia Nacional de Ciencias Exactas ha manifestado su preocupación por la crisis de financiamiento que afecta a la CNEA, subrayando su importancia dentro del sistema científico argentino y alertando sobre la posibilidad de un desmantelamiento en el área nuclear.
