La medicina ha estado tradicionalmente enfocada en un modelo único: el del hombre blanco, sano y de mediana edad. Este patrón ha moldeado durante siglos la historia de la ciencia y, lamentablemente, a día de hoy, cualquier cosa que se desvíe de esta norma continua siendo considerada “atípica” o simplemente ignorada. Como resultado, las mujeres, que constituyen la otra mitad de la población global, se ven gravemente afectadas. La perspectiva androcéntrica ha perpetuado sesgos de género en todos los niveles de la investigación científica, desde los estudios más básicos hasta la atención en consulta. Esto ha conducido a diagnósticos erróneos y tardíos, así como a tratamientos inadecuados para la salud de las mujeres. Para abordar esta problemática, el Gobierno de España ha anunciado el lanzamiento de un plan para reforzar la inversión en la investigación en salud de la mujer.
Durante un acto en Madrid con expertas en medicina y perspectiva de género, la ministra de Ciencia, Diana Morant, subrayó que “históricamente, el cuerpo masculino ha sido usado como referencia universal para comprender la salud humana. Incluso los modelos animales empleados en laboratorios han sido mayoritariamente machos, lo que ha resultado en una ciencia con una visión incompleta”. La ministra destacó que existen “vacíos de evidencia, sesgos metodológicos y atención insuficiente en áreas clave de la salud de las mujeres”. Morant, quien vive con endometriosis, una condición que afecta hasta al 15% de las mujeres en edad reproductiva y muchas veces tarda entre siete y diez años en diagnosticarse, compartió su experiencia personal con el dolor y la incertidumbre que esto conlleva.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, también presente en el evento, expuso “la gran paradoja” de la sociedad actual: “Podemos llegar hasta la Luna y cartografiar Marte con precisión extraordinaria, pero hemos sido incapaces de responder con rigor a preguntas fundamentales sobre la salud de la mujer”. Recordó que durante décadas, “los ensayos clínicos se realizaban solo con hombres, los medicamentos se probaban en hombres y los protocolos de diagnósticos y tratamientos se diseñaban para hombres”, lo que representa una desigualdad inaceptable.
Desigualdades en el diagnóstico de enfermedades
Un claro ejemplo de esta brecha de género son los infartos. En las mujeres, los síntomas pueden diferir de los de los hombres; además del típico dolor en el pecho que se irradia al brazo, ellas pueden experimentar fatiga, náuseas y un malestar generalizado, lo que a menudo conduce a retrasos y errores en el diagnóstico. Con frecuencia, estos episodios son mal catalogados como ansiedad debido a prejuicios de género. La endometriosis es otro ejemplo evidente. Morant declaró: “No podemos permitir que enfermedades que afectan a una de cada siete mujeres tarden tanto en ser diagnosticadas. Si esto sucediera con hombres, ¿aceptaríamos que el diagnóstico tardase tanto?”.
Nuevo plan de investigación en salud
Para abordar esta histórica desigualdad en salud, el Gobierno ha desarrollado el programa Somos. Contamos: fin de la discriminación de las mujeres en la investigación de la salud, que busca triplicar la inversión en I+D en este campo. Entre las medidas del plan destaca la creación de una misión específica en salud de la mujer a través del Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI), que es el organismo responsable de impulsar la innovación empresarial en España mediante la financiación de proyectos de I+D.
Además, el plan incluye una reserva de fondos en el programa Innterconecta STEP 2026 para proyectos biotecnológicos enfocados en enfermedades que están subrepresentadas en la investigación de la salud de la mujer. Según el presidente, este plan “servirá para fomentar la investigación, diagnóstico y tratamiento en áreas que no han recibido la atención necesaria, como el dolor crónico, enfermedades autoinmunes, dolencias tiroideas y salud hormonal”. La iniciativa busca mitigar la desigualdad sistémica en la investigación e innovación biomédica.
Desde el Instituto de Salud Carlos III, se planea crear una línea estratégica específica en la Acción Estratégica en Salud y lanzar convocatorias para proyectos cooperativos entre diversas áreas del Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBER).
