La manifestación estudiantil contra los recortes presupuestarios y la megarreforma económica del Gobierno chileno de José Antonio Kast, que se encuentra en discusión en el Senado, ha generado un fuerte impacto, especialmente tras la difusión de una imagen en la que una joven con el rostro ensangrentado es sujetada por dos carabineros. La Confederación de Estudiantes de Chile (Confech) convocó la protesta en Santiago, en medio de acusaciones de represión por parte de la oposición hacia la administración de Kast, quien se defiende de tales señalamientos.
Beatriz Contreras, jefa regional del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) de la Región Metropolitana de Santiago, informó que se recibió una denuncia sobre la detención y posterior traslado a un hospital de una estudiante universitaria herida. En respuesta, el ministro de Seguridad Pública, Martín Arrau, afirmó en la red social X que es necesario cuidar el orden público y proteger a todos los ciudadanos, al tiempo que hizo énfasis en los tres civiles y tres carabineros que también resultaron heridos durante los disturbios.
La repercusión de la imagen de la joven no se limitó a Chile; el presidente de Colombia, Gustavo Petro, reaccionó en X, expresando su preocupación por la violencia en la región. La estudiante es de cuarto año de Derecho en la Universidad de Chile y, según Contreras, su estado de salud es grave y requiere intervención médica.
Las fotografías, captadas por la agencia Reuters, muestran a la estudiante con el rostro cubierto de sangre y sujetando lo que parece ser una acreditación, parcialmente oculta por su herida. Por su parte, Claudio Nash, académico de la Universidad de Chile, declaró que la joven estaba observando la marcha, un comentario que contrasta con las declaraciones de Germán Codina, delegado presidencial de la Región Metropolitana, quien sugirió que la herida pudo haber sido causada por una piedra lanzada por otros manifestantes.
Los incidentes comenzaron cuando la marcha, que había partido de la Plaza Baquedano, intentó avanzar por la avenida Bernardo O’Higgins hacia La Moneda. Sin embargo, las fuerzas de orden público bloquearon el recorrido, dado que la Delegación Presidencial de la Región Metropolitana había limitado el trayecto a un tramo mucho más corto. Los manifestantes denunciaron un cambio de planes a último minuto, lo que intensificó las tensiones.
Desde la oposición, se acusó al gobierno de Kast de ser represivo. Constanza Martínez, presidenta del Frente Amplio, afirmó que el gobierno transformó una movilización legítima en un episodio de represión. La mandataria pidió mantener un equilibrio entre el orden público y el derecho a manifestarse.
El presidente Kast se refirió al encuentro con alcaldes en La Serena, afirmando que las diferencias políticas deben resolverse de manera democrática y no en la calle. También advirtió sobre el riesgo de permitir que ciertos sectores intenten conseguir en la calle lo que no logran en las urnas.
Las opiniones sobre la protesta continúan dividiendo a las autoridades. El hijo del mandatario, José Antonio Kast Adriasola, criticó a los estudiantes por reanudar las marchas, sugiriendo que son una «caja de resonancia de la izquierda». Ante esto, Emilia Schneider, parlamentaria de la oposición, reclamó que se deje de recortar en educación.
Según el balance oficial, la protesta reunió a aproximadamente 4.500 participantes, resultando en 35 detenciones, incluidas tres personas acusadas de portar bombas molotov. La movilización se originó por el descontento hacia medidas del gobierno de Kast, que incluyen recortes en el presupuesto de varios ministerios y una megarreforma que propone modificaciones significativas en el ámbito tributario y educativo.
Nahuel Godoy, un estudiante universitario de 20 años que asistió a la marcha, compartió su preocupación por el futuro educativo del país, afirmando que la pérdida de beneficios solo contribuirá a profundizar la desigualdad en Chile.
