A escasos cien metros del Palacio de Festivales de Cannes, se encuentra la Villa Internacional del Pantiero, un espacio donde se albergan instituciones cinematográficas de diversos países. En el pabellón 206, se ubica el Instituto de Cine de Palestina, que busca generar un ecosistema de solidaridad a través de encuentros y exhibiciones de proyectos cinematográficos.
La presencia palestina en Cannes
La representación de Palestina en el festival de Cannes es posible gracias al respaldo de fondos internacionales, que van desde Escocia hasta el festival Visions du Réel. Este es el cuarto año que Palestina tiene una presencia institucional en el evento. Según Angel Cheng, responsable de relaciones con los medios del instituto, “la asistencia a las charlas ha aumentado, destacando la calidad de los documentales y los proyectos presentados”. Dentro de la sección «Una cierta mirada», se proyecta la coproducción palestina Yesterday The Eye Didn’t Sleep, del cineasta Rakan Mayasis, que narra la historia de dos hermanas beduinas en el valle de la Becá, entre Líbano y Siria. La delegación palestina está compuesta por alrededor de cuarenta cineastas, que han programado sus actividades del 15 al 20 de mayo.
Compromiso y resistencia
El Instituto de Cine de Palestina, fundado en 2019, está liderado por un equipo diverso, que incluye al ingeniero y activista palestino-estadounidense Abu Ayyash, el cineasta Mohanad Yaqubi y el productor serbio-palestino Rashid Abderhamid. Desde la institución, destacan la importancia de contar con una presencia sólida en Cannes no solo para mostrar su trabajo cinematográfico, sino también para asegurar la estabilidad financiera que les permita continuar participando anualmente en el mercado. “El cine es memoria, y también es resistencia”, aseguran.
Dificultades para viajar
El trayecto para los cineastas palestinos no está exento de desafíos. Dima Yousef Hasan Yasin, procedente de Jerusalén y con pasaporte jordano, se encontró con problemas al llegar al aeropuerto parisiense Roissy Charles-de-Gaulle, donde un error en su pasaporte la llevó a pasar una noche en un centro de detención antes de que un eurodiputado interviniera. Este tipo de situaciones no son aisladas, ya que varios cineastas enfrentan obstáculos similares. Un caso notable es el de Mohamed Alshareef, un cineasta de Gaza que, a pesar de ser invitado por el Instituto para presentar su película Super Sila, aún no ha podido salir de la Franja.
El futuro del cine palestino
En un encuentro reciente, Yaqubi subrayó la necesidad de que los cineastas palestinos se involucren en los aspectos industriales del cine, afirmando que esto es vital para controlar la narrativa de sus historias. Durante la jornada, Cheng también expresó su agradecimiento por el “firme apoyo de España contra el genocidio en Gaza”, provocando una sonrisa entre los voluntarios al mencionar a Javier Bardem.
