El 16 de abril, Víctor Rodríguez Padilla, director de Petróleos Mexicanos, hizo una revelación impactante: admitió que no controlaba la empresa estatal, en medio de un derrame de petróleo que afectó a gran parte del Golfo de México. Durante una rueda de prensa junto a funcionarios del Gobierno encargados de gestionar la crisis ecológica, Rodríguez Padilla finalmente reconoció que el origen del desastre era un oleoducto de Pemex, desmintiendo su anterior negación respecto a la responsabilidad de la empresa. En una clara señal de crisis, responsabilizó a tres directivos, anunciando su despido. Este evento marca un momento crítico para Pemex, que se enfrenta no solo a un grave desastre ambiental, sino también a una creciente deuda y a una producción petrolera en declive.
Desde enero, Rodríguez Padilla había intentado presentar su renuncia en dos ocasiones a la presidenta Claudia Sheinbaum, su compañera de estudios en la Universidad Nacional Autónoma de México. En un contraste notable, su presentación como director fue acompañada de sonrisas, mientras que su despedida estuvo marcada por una respecto a los problemas que enfrenta la empresa. Durante su carta de despedida, Rodríguez Padilla hizo un balance de su gestión, subrayando que su nombramiento de un año y medio era un compromiso asumido ante la presidenta.
Fuentes cercanas al grupo interinstitucional creado para abordar el derrame confirmaron que Rodríguez Padilla inicialmente negó la responsabilidad de Pemex en el desastre, como reveló un medio de comunicación. Fue necesaria la intervención de Palacio Nacional para que se realizara una investigación completa, lo que llevó a la conclusión de que la causa del derrame era una “fuga de hidrocarburos en instalaciones de Pemex”, un hecho que las áreas operativas habían intentado ocultar. Se responsabilizó a Miguel Ángel Miranda Mendoza, subdirector de Seguridad, Salud en el Trabajo y Protección Ambiental, por el engaño en la información proporcionada durante la limpieza de las playas de Veracruz.
Mientras tanto, los problemas se agravaron con una serie de incendios y accidentes en las refinerías de Pemex. El más crítico ocurrió en la refinería Olmeca en Dos Bocas, Tabasco, donde un incendio, provocado por una chispa durante lluvias intensas, resultó en la muerte de cinco personas. Este fue el segundo accidente mortal en una refinería durante este sexenio, después de un incidente similar en Deer Park, en Estados Unidos, en 2024, donde una fuga de gas ácido causó la muerte de dos trabajadores.
Además, Rodríguez Padilla dejó a su sucesor, Juan Carlos Carpio Fragoso, con el desafío de una caída en la producción petrolera, atribuida a campos en declive y reservas menguantes. El Gobierno busca remediar esta situación mediante la utilización del fracturamiento hidráulico, una técnica polémica que había sido desalentada por el expresidente Andrés Manuel López Obrador, quien propuso su prohibición a través de una reforma constitucional.
En su carta de despedida, Rodríguez Padilla resaltó los esfuerzos, junto con Carpio Fragoso, para reducir la deuda de Pemex, que, a finales de 2025, alcanzó los 84.500 millones de dólares. Aunque esta cifra representa una mejora en comparación con años anteriores, la calificadora de riesgo Standard & Poors revisó a la baja la perspectiva de la deuda de Pemex, indicando un aumento en el riesgo de incumplimiento. Además, la empresa reportó una pérdida neta superior a los 2.600 millones de dólares en el primer trimestre de 2026, lo que complica aún más su panorama financiero.
