Las promesas del presidente Gustavo Petro sobre una gasolina más barata se han enfrentado a la dura realidad económica del país. A inicios del año, el Ejecutivo anunció una reducción de 1,000 pesos por galón en el precio del combustible, distribuidos en dos fases: 500 pesos el 1 de febrero y otros 500 el 1 de marzo. Sin embargo, los datos de mayo revelan que, en lugar de una disminución, se ha registrado un aumento de 775 pesos por galón, según informes oficiales.
Aumento en el ACPM
Además del incremento en el precio de la gasolina, a partir de este lunes, también se ha aplicado un aumento de 200 pesos en el ACPM, el combustible utilizado por los motores diésel. Este cambio afecta directamente a los transportadores de carga, un sector vital para la economía colombiana que desempeña un papel crucial en la movilización de bienes en todo el país. Históricamente, las alzas en los precios del combustible han llevado a este grupo a paralizar el país en protestas cuando enfrentan dificultades económicas.
Desafíos fiscales del Gobierno
Este incremento en los precios de los combustibles es una señal de los desafíos que enfrenta el Gobierno en su intento por controlar un desangre fiscal. La situación actual pone de manifiesto la tensión entre las promesas realizadas y la realidad económica a la que se enfrenta Colombia.
La evolución de los precios en el sector de los combustibles sigue siendo un tema de preocupación para los ciudadanos y el Gobierno, mientras se busca una solución sostenible que garantice la estabilidad económica del país.
