David Gallagher y su homenaje a Mario Vargas Llosa
Casi catorce años estuvo Mario Vargas Llosa publicando su columna Piedra de Toque cuando se produjo un hecho inesperado: un texto que el autor peruano escribía sobre su amigo David Gallagher, se transformó en el prólogo de un libro que compila más de 500 páginas con las tribunas escritas por Gallagher para el diario chileno El Mercurio entre 1993 y 2004.
Un “Profesor de idealismo”
Otras improvisaciones, el libro en cuestión, inicia con un ensayo titulado “Profesor de idealismo”. En este, Vargas Llosa reflexiona sobre Gallagher, un académico chileno de origen inglés aclamado en su tiempo. «David Gallagher, chileno de origen inglés, era entonces poco menos que una celebridad precoz», escribe Vargas Llosa, recordando cómo Gallagher había invitado al autor de La ciudad y los perros a publicar un ensayo en el Times Literary Supplement sobre la novela latinoamericana en 1967.
Un giro inesperado en la carrera
Gallagher, con una carrera académica prometedora, decidió sorpresivamente dejar Oxford para buscar éxito en el distrito financiero de Londres. Contra todo pronóstico, Vargas Llosa destaca que Gallagher no solo sobrevivió en este nuevo entorno, sino que también tuvo un notable éxito como representante de bancos de inversión y consultor independiente en América Latina.
Humanismo y cultura
Además de su carrera financiera, Gallagher es presentado por Vargas Llosa como un humanista moderno, bien informado y curioso sobre los aspectos culturales. Vargas Llosa lo describe como alguien que asocia las letras y las artes con un propósito mayor: la mejora de la sociedad y la defensa contra la adversidad.
Un legado literario
David Gallagher falleció el 13 de abril de 2025 sin conocer la publicación de su libro Tras las huellas de Vargas Llosa, donde analiza las diversas facetas del autor peruano, a quien describe como «generoso» y «inmensamente tolerante». En su prefacio, Gallagher menciona que la honestidad de Vargas Llosa sobre la política le costó la elección presidencial peruana de 1990, perdida ante Alberto Fujimori.
Una reflexión sobre la política y la literatura
Gallagher, en una conversación reciente desde Madrid, reflexiona sobre la elección de Vargas Llosa. Comenta que su adversario, Fujimori, en plena campaña, no advirtió sobre las severas medidas que implementaría una vez en el cargo, a diferencia de Vargas Llosa, que advirtió sobre un “shock” económico. Este contraste lo llevaba a concluir que en política, a menudo, “el político que no es mentiroso está sonado”.
Un vínculo forjado en la literatura y la política
Ambos, entusiastas de la Revolución Cubana en los años 60, encontraron un camino hacia las ideas de filósofos como Popper y Hayek en su madurez. Aunque Gallagher señala que sus trayectorias no son completamente idénticas, sí comparte influencias políticas. En 1987, Vargas Llosa fundó el Movimiento Libertad, apoyando las reformas de Fujimori hasta el autogolpe de 1992, tras lo cual cambió su postura contraria a las dictaduras.
El humor de Vargas Llosa
En Tras las huellas de Vargas Llosa, Gallagher refleja su relación personal y laboral con Vargas Llosa. Resalta su disciplina como escritor y su pasión por la lectura, incluso durante la pandemia, cuando se dedicó a la obra de Benito Pérez Galdós. Sin embargo, uno de los aspectos más destacados por Gallagher es el sentido del humor de Vargas Llosa, quien, a pesar de su crítica a las maldades humanas, disfrutaba de la ironía y el humor que estas podían generar en sus conversaciones.
